En obra hay dos formas de pagar y conviene no mezclarlas. Al contratista se le paga por trabajo ejecutado, con actas de cubicación. Al obrero por jornal se le paga por días trabajados. Esta guía es de lo segundo.
Lo que hay que tener antes de la primera quincena
La ficha de cada obrero: nombre, cédula, oficio, la obra en la que está y su tarifa diaria. Nada más. Un obrero no necesita usuario del sistema ni correo; es una ficha, y tratarlo como usuario obliga a inventar correos que nadie lee.
La asistencia se marca a diario, en la obra
Tres estados bastan: presente, medio día y ausente. La marca la hace el capataz mientras la cuadrilla entra, de pie y con el pulgar. Cualquier flujo que exija sentarse frente a una computadora acaba en una libreta que alguien transcribe el viernes, y de ahí salen los reclamos.
Detalle que parece menor y no lo es: «ausente» hay que marcarlo. Dejarlo implícito —no marcar a quien no vino— hace imposible distinguir «no vino» de «se le olvidó marcarlo». La primera es información; la segunda es un error que hay que perseguir antes de cerrar la quincena.
Volver a marcar corrige, nunca duplica
Si el capataz se equivoca y vuelve a tocar, la marca se corrige. Que un obrero pueda tener dos marcas el mismo día es lo que hace que se pague dos veces el mismo jornal, y no se detecta revisando: se detecta cuando cuadras caja.
El cálculo
días trabajados = Σ (presente 1 · medio día 0.5 · ausente 0)
bruto = días trabajados × tarifa diaria
descuento % = bruto × valor / 100
descuento fijo = valor
neto a pagar = bruto − Σ descuentos
Los porcentajes van sobre el bruto, nunca en cascada
Si aplicas un 3% y luego otro 5% sobre lo que quedó, el resultado depende del orden en que estén los conceptos en tu lista. El orden de una lista es una decisión de presentación y no debería mover dinero.
Descuentos fijos y descuentos del catálogo
Conviene separar dos cosas. Los conceptos recurrentes —una retención interna, la cuota de la cooperativa, un seguro— se configuran una vez y entran solos en cada recibo. Los puntuales —el avance del jueves, la herramienta que rompió, un préstamo— se anotan sobre el recibo de esa persona y no salen de ningún catálogo.
El neto puede salir negativo, y hay que dejarlo
Quien pidió más avances de los que trabajó debe dinero. Recortar ese número a cero borra la deuda de la vista de quien tiene que cobrarla, y el mes siguiente nadie se acuerda.
Cerrar la quincena
Cerrar debe hacer dos cosas: recalcular una última vez con la asistencia que haya, y congelar los importes. El recálculo previo no es una cortesía: si alguien marcó asistencia después de tu última revisión, sin él congelarías cifras viejas y nadie se entera hasta que un obrero reclama.
Y una vez cerrada, lo pagado es un hecho histórico. Si el mes que viene le subes el jornal a alguien, lo que cobró en julio no puede moverse. Por eso el recibo guarda copiados el nombre, el oficio y la tarifa del momento.
Antes de pagar, revisa los días sin marcar
No los domingos ni los feriados: los días en los que se marcó a otros de la misma obra y a esta persona no. Ese sí es un olvido, y es la última oportunidad de arreglarlo antes de que se convierta en un reclamo.
Esto no es la nómina formal
Es un cálculo interno para saber cuánto pagar y dejar constancia de la asistencia. No emite nada ante la TSS ni la DGII y no aplica retenciones de ley. Si necesitas eso, sigue siendo trabajo de tu contador —al que le llegará la asistencia ya cuadrada.