Guía

Cómo armar un presupuesto de obra por partidas

Una partida mal armada se paga con el margen. Cómo estructurar el presupuesto para que los números aguanten.

Un presupuesto de obra por partidas es el que desglosa el trabajo en renglones concretos —vaciado de hormigón en cimentación, encofrado de muros, instalación eléctrica— cada uno con su cantidad, su unidad y su costo unitario. Frente al precio global tiene dos ventajas: el cliente entiende de dónde sale el número, y cuando la obra arranca puedes comparar partida por partida qué se fue de precio.

1. Agrupa por capítulos antes de meter renglones

Cimentación, estructura, albañilería, instalaciones, acabados. Un presupuesto de sesenta renglones planos no lo lee nadie; el mismo agrupado en seis capítulos con su subtotal se entiende de un vistazo. El capítulo es además la unidad en la que se discute: el cliente rara vez negocia el precio de una partida suelta, negocia «los acabados».

2. Cada partida: cantidad, unidad y costo unitario

La unidad importa más de lo que parece. Si el rendimiento que usaste está en metros cuadrados y la partida la cotizas por metro lineal, el error se multiplica por la cantidad y no lo detecta nadie hasta que llega la factura.

Hay partidas que no se cotizan por cantidad sino como suma cerrada: un permiso de construcción, la gestión de planos. Conviene distinguirlas en vez de inventarles una cantidad de «1».

3. La reserva no es margen

La contingencia cubre lo que no se puede prever —una zapata que hay que profundizar, un muro que salió fuera de plomo—. El margen es tu ganancia. Mezclarlos hace que te comas la ganancia resolviendo imprevistos y creas que la obra fue mal cotizada, cuando lo que pasó es que nunca reservaste para ellos.

4. El margen va por partida, no por presupuesto

La mano de obra y los subcontratos no aguantan el mismo margen que los materiales, y las partidas de riesgo tampoco. Lo práctico es fijar un margen por defecto y sobrescribirlo donde haga falta.

Consecuencia importante: el porcentaje de margen global es un resultado, no un dato. Sale de mezclar los de cada partida. Si lo tecleas encima del total, estás tapando qué renglones te están dejando dinero y cuáles no.

5. El ITBIS va sobre el total YA descontado

Este es el error más caro y el más común. El orden correcto es:

subtotal        = Σ (cantidad × costo unitario) + reservas
margen          = Σ (costo de la partida × su %)
total estimado  = subtotal + margen
descuento       = total estimado × %
impuesto        = (total estimado − descuento) × 18%
precio de oferta = total estimado − descuento + impuesto

Calcular el 18% sobre el estimado y restar el descuento después infla la oferta. En un presupuesto de ocho millones, un descuento del 2% mal aplicado son casi treinta mil pesos de diferencia en el ITBIS.

6. Deja por escrito el alcance y la vigencia

Qué incluye y qué no, quién saca los permisos, qué pasa si las condiciones del sitio difieren de lo previsto, y hasta cuándo vale el precio. Sin vigencia, un presupuesto de hace ocho meses sigue siendo exigible con precios de hace ocho meses.

7. Guarda el presupuesto aprobado como línea base

Un presupuesto sirve dos veces: para vender y para medir. La segunda solo funciona si el aprobado queda congelado y se puede comparar contra lo que realmente costó. Eso es lo que explicamos en cómo calcular el costo real de una obra.

De dónde sacar los precios en República Dominicana

El mercado compra bases de precios por suscripción, con materiales, mano de obra y partidas tipo desglosadas por zona. La ONE publica el índice de costos de la construcción, que da variaciones porcentuales por grupo: sirve para reajustar un presupuesto viejo, no para armarlo desde cero. Y el Comité Nacional de Salarios publica el mínimo del sector, que es la referencia libre para la mano de obra.

Sea cual sea la fuente, el precio que entra en una oferta firmada debe quedar copiado en la partida. Si la partida apunta a la base de precios, el mes que la reimportes cambiará una oferta que ya enviaste.

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